Simón se rió entre dientes y prendió un cigarrillo.
En ese justo momento, Desideria finalmente recobró el sentido. Se apresuró rápidamente hacia Dagoberto con gran preocupación y preguntó: —Señor, ¿está usted bien?
Con un sonoro bofetón, Dagoberto le dio directamente a Desideria en la cara y dijo fríamente: —Fuera de aquí.
Desideria se sintió al instante humillada, pero no se atrevió a responder y en cambio desquitó toda su frustración con Simón.
Con una mirada feroz, lo enfrentó y dijo en voz a