Simón se encontraba en medio de la extensa llanura, donde el viento que soplaba traía consigo un fresco y reconfortante aire ligero.
A lo lejos, el rumbo de su mirada se extendía en el gran ejército de la Sagrada Iglesia de la Luz, avanzando directo hacia la orilla del río.
Sin vacilar, Simón avanzó con grandes zancadas hasta desaparecer por completo de la vista de Hilario y los demás, llegando al centro mismo de la pradera.
El ejército de la Sagrada Iglesia de la Luz, imponente y disciplinado