Pasadas las tres de la tarde, Simón lideró a los Guardias de la Fe hacia Ciudad de Laeso, ubicada en los confines occidentales del Reino de Chile.
Frente a la ciudad se extendía un amplio bosque, seguido de un pequeño río y más allá, una vasta llanura que parecía no tener fin.
Ese pequeño río marcaba la frontera entre el Reino de Chile y el Reino de Valentia.
Simón ascendió con precaución a la torre del campanario de Ciudad de Laeso y observó más allá del bosque y el río, hacia la extensión de