La Legión de Lagartos y el ejército de defensa nacional comenzaron a apoderarse de inmediato de los vehículos y huyeron en desbandada. Fabricio y Calisto, al ver que todo estaba totalmente perdido, no se preocuparon por reorganizar a sus tropas y se subieron al coche para retirarse de inmediato.
Adalberto murió en combate. La moral del culto del Dragón de Fuego estaba por las nubes, y con un luchador tan temible como Simón a su lado, habían perdido por completo toda esperanza. Narciso miraba la