Esto era un verdadero insulto.
—Eres muy fuerte, digno de ser un súper Dominio Sagrado, pero eso no es suficiente, — gritó Florián, mientras su cuerpo crecía de repente, convirtiéndose en un coloso de más de dos metros de altura.
Las alas detrás de él se desplegaron de forma abrupta, erguidas majestuosamente en todo su esplendor.
En esas alas negras, ardían intensas llamas de energía espiritual, con innumerables inscripciones rodando sobre ellas.
En todo el campo de batalla resonó un Saludo Os