Ivette dijo con voz muy grave: —No te pongas nerviosa, Sofía. El poder de Simón no se limita a esto.
Sofía se calmó un poco, pero todos sabían muy bien que Simón estaba en una posición muy desventajosa y que no podían hacer absolutamente nada para ayudarlo.
Ese campo de batalla les resultaba impenetrable, lo cual era una gran preocupación.
Si Florián podía crear una barrera tan aterradora, su poder probablemente excedía con grandes creces lo que habían imaginado.
Simón, que se había estrellado