Daniela incluso acercó su boca a la de Sofía.
—Sofía, no está bien, — exclamó en ese instante Sofía, muy sorprendida.
Jugar un poco está bien, pero besar a Sofía era algo que ella no podía tolerar en lo absoluto. Su rostro en ese momento se puso rojo como un tomate hasta el cuello.
Viendo la sorpresa y la gran timidez en el rostro de Sofía, Daniela pareció aumentar su gran entusiasmo por jugar y, sorprendentemente, intentó forzarla.
Sofía, en estado por completo de shock, comenzó a resistirse co