—Valentín, ahora te mostraré que una existencia tan grandiosa como el Señor de la Oscuridad no puede ser desafiada por un insignificante insecto como tú. Acepta tu sentencia de muerte y deja definitivamente que tu alma sea enviada al lado del Señor de la Oscuridad para recibir tu respectivo castigo. Esa es tu única manera de expiar tus pecados, — rugió Eusebio, dirigiéndose a Simón con una furia desbordante.
En medio de las grandes llamas negras de energía espiritual que envolvían su cuerpo, num