No importaba cuán fuerte fuera el enemigo, ella creía que Simón en realidad podía vencerlos.
Aunque no sabía por qué, en ese preciso momento, inexplicablemente, sentía una gran confianza en Simón, e incluso un poco de admiración.
Simón, sin embargo, solo miraba a los tres con total indiferencia, permaneciendo quieto y sin intención alguna de actuar, con una expresión de burla total en su rostro.
Los tres se enfurecieron al instante.
Eran tres guerreros de nivel sagrado, y en medio de liberar su