Jorge no pronuncio palabra alguna, pero de su cuerpo también emanó una presión psíquica aterradora. En su mano apareció de repente un bastón que ardía con llamas psíquicas.
La poderosa presión psíquica de los tres llenó el aire, chocando entre sí y provocando violentos tornados. Aún sin haber atacado por completo, ya habían causado un clima anormal, mostrando una fuerza muy impresionante.
Al ver tal despliegue de poder, Cándido y los demás sonrieron al instante. Después de todo, todos ellos eran