El hombre robusto se levantó y, sin decir una sola palabra, se dirigió hacia afuera.
En la oficina quedaba solo el anciano. Se sentó lentamente y sonrió, diciendo: —Eres el décimo asesino más importante del mundo, un nivel sagrado, ¿no hay razón alguna para que no pueda matarte?
...
Isla Lacustrina.
Simón estaba sentado en su habitación, parecía estar reflexionando sobre algo importante.
Cuando pensaba justo en los gastos de la iglesia, le dolía la cabeza.
Pero cuando pensaba en Daniela y Sofía,