La brecha de poder era demasiado grande, lo que hizo que Jenaro se llenara de un miedo paralizante.
Gritó desesperadamente: —¿Ancestro, obligatoriamente tienes que usar mi vida para resucitarte? Aquí hay otros practicantes, ellos también son muy fuertes.
En su gran desesperación, Jenaro señaló a Simón y a Lucas, intentando desviar rápidamente la atención.
Herculano respondió con indiferencia: —Además de alcanzar un cierto nivel de cultivación, también necesito la sangre de mi propio linaje para