Entre tanto, Jenaro estaba a punto de lanzar a Simón y Lucas hacia Herculano, que se acercaba lentamente.
Lucas, sin poder hacer absolutamente nada, estaba a punto de ser arrojado.
Pero en ese momento, Simón refunfuñó con desprecio, giró su mano y torció el brazo de Jenaro que lo agarraba, sacudiéndolo con fuerza.
A pesar de estar en su estado de dominio total, Jenaro, bajo el terrorífico poder de Simón, se estremeció al instante y soltó a Lucas involuntariamente.
Acto seguido, Simón arrojó v