Simón permaneció allí, paralizado, durante un par de segundos. Luego, de repente, una revelación lo invadió. Miró sus manos con emoción y dijo, lleno de entusiasmo:
—¡Lo entiendo! ¡La luz proviene del interior! Si el corazón está vacío de luz, entonces es un lugar de oscuridad.
En ese oscuro espacio, cuando Simón ya no tenía nada más a lo que aferrarse, fue la luz interna lo que lo despertó de nuevo, dándole una fuerza inmensa para seguir.
Aunque los guantes de luz podían convertir la energía ex