Desafortunadamente, el grito de Simón no tuvo ningún efecto. La abertura del círculo mágico se cerró con rapidez, y en un abrir y cerrar de ojos, Simón se vio sumido en una oscuridad interminable. Mientras tanto, sentía que su cuerpo seguía cayendo sin cesar.
A su alrededor todo era oscuridad; no podía ver ni siquiera sus manos. En ese preciso momento, Simón se sintió completamente derrotado. Había creído ser el elegido del Hijo de la Luz, pensaba que él debía ser quien salvara a este mundo. Per