Zolan, visiblemente molesto, exclamó:
—¡Maldita sea, ese extraño círculo mágico! ¿Acaso se ha desvanecido por sí mismo?
Los tres viajaban en una pequeña embarcación rumbo a la octava isla, que era la principal de Isla del Alba, un archipiélago que se extendía en forma de cadena.
Zolan, furioso, seguía parloteando con rabia:
—¡Ese maldito círculo mágico! Espero que no se haya desvanecido por agotamiento de energía, ¡porque eso sería un desastre! Dos grandes sacerdotes de negro llegaron hasta esta