Colgó el celular y Simón soltó un suspiro tranquilizador. Esta vez, al llegar a Azuralis en busca del cuarto fragmento de la vasija de dragón, había enfrentado una serie de situaciones inesperadas. Desde el Demonio Nocturno, pasando por los robots Raxor, hasta el terrible incidente de la Mina del Viento Plateado.
Lo que encontró en Azuralis había superado con creces cualquier cosa que hubiera experimentado en otros lugares, y la complejidad de los acontecimientos también había excedido por compl