Simón intentó varias veces más, pero lamentablemente, los resultados fueron siempre los mismos. De repente, se dio cuenta de algo curioso: este era un círculo mágico dispuesto por el señor Delfín, un desafío que él mismo le había dejado. Simón comprendió al instante la situación, si fuera tan fácil de encontrar, no podría considerarse un desafío.
—¡Señor Simón!
En ese preciso momento, una voz familiar de Draelis llegó desde la distancia.
Simón guardó cuidadoso el fragmento de la vasija de dragón