Simón pensó por un momento en lo que acababa de escuchar, y de repente, algo hizo clic en su mente. Su rostro se iluminó y pronunció al instante:
—¡Ya lo sé! ¡Al fin y al cabo ya entiendo todo!Lupercio sorprendido le preguntó:
—Señor Simón, ¿qué es lo que ha entendido?
Simón respondió, aún con entusiasmo:
—Oh, simplemente me vino a la mente algo muy significativo. Creo que la razón por la cual aquel hombre de Andalucía Dorada le había prohibió a la tribu Zarandel alterar el orden de esta área, q