Lupercio tomó cuidadoso las manos de Simón con emoción y dijo:
—Señor Simón, le agradezco profundamente por haber salvado a nuestro pueblo. Soy el gran anciano de Zarandel. Si tiene alguna pregunta, no dude en este momento en hacérmela. Todo lo que sé, con gusto se lo diré.
Simón no había olvidado el motivo por el cual había llegado a Nocturnia. Su objetivo original había sido investigar solo los fragmentos de la vasija de dragón, pero debido al asunto del Demonio Nocturno, había suspendido por