En ese momento, Zosimo también percibió la exploración de Simón, y soltó una gran carcajada: —Parece que ya lo has descubierto, ¿verdad? En ese caso, no tengo por qué seguir ocultándolo. Es cierto, para mí, las vidas de los mortales no son más que hierba, no importa cuántos maten, todos forman parte de mi sacrificio, y al final, se transformarán simplemente en energía que será absorbida por mi cuerpo.
—Solo voy a volverme más fuerte, Simón. Soy una existencia invencible, ¡acéptalo!
Simón apretó