Simón emitió un fuerte rugido de ira y, con un apresurado movimiento, descargó su espada. La energía negra de la espada golpeó la Torre de los Encantamientos con un fuerte estruendo ensordecedor, pero lamentablemente, la torre permaneció sin mostrar signo alguno, como si fuera una muralla de acero, sin mostrar ninguna reacción.
—¡Hum! Parece que para poder entrar al reino de Solara tendrás que esperar otros diez años más. Para destruir esta Torre de los Encantamientos, solo la fuerza de las regl