Isaac parecía estar algo impaciente. Con prisa, guió a ambos de inmediato hacia el patio interior de la mansión. Al llegar allí, Simón se dio cuenta al instante de que el lugar era aún más espacioso que el exterior. Ante sus ojos de repente apareció una amplia área cuadrada de casi mil metros de largo por mil metros de ancho, completamente cubierta con fragmentos de piedra, como si intentara amortiguar el impacto de algún tipo de fuerza explosiva o golpe poderoso.
Al ingresar al campo de entrena