—¡ROARRRR!
Simón controló los tres majestuosas dragones blancos que giraban a su alrededor, enviándolas con gran precisión directo hacia los tres Samuel que lo atacaban desde distintos ángulos. Mientras tanto, él mismo despareció la espada de Toledo y se preparó para enfrentar al Samuel que cargaba de manera frontal.
—¡Toma esto!— gritó con determinación.
—¡Samuel, es tu fin!
La espada de Toledo chocó violentamente contra la espada negra de Samuel, generando asi una corriente de choque tan inten