—¡Simón, hoy será tu final!
Samuel levantó su mano derecha, la cual estaba rodeada por un volcán de energía oscura que parecía palpitar con fuerza. Sus dedos se extendieron con determinación mientras sus ojos lanzaban un brillo muy frio. Cerró el puño con precisión y grito de inmediato:
—¡Señor del Vacío, destrúyelo todo!
Con esas palabras, el agujero negro suspendido en el cielo comenzó a disminuirse rápidamente, atrayendo todo a su interior con una fuerza devastadora e indescriptible. Los habi