Las edificaciones del pueblo de Cielo Verde estaban en su mayoría desocupadas, y muchas de ellas se encontraban ya en un estado de abandono total. Estas construcciones, que alguna vez presenciaron los altibajos de la mina de bronce el Fénix a lo largo de décadas, habían sido ahora cruelmente olvidadas junto con el cierre de la mina.
Caminando por las estrechas calles del pueblo, Simón pasó su mano por las deterioradas paredes de aquellos edificios, sintiendo una indescriptible tristeza en su co