El cadáver de Rebeca se encontraba en el interior de la iglesia del pueblo sumergido en el lago Almendral. Debido a la velocidad extrema con la que los Trisirenios nadaban, era imprescindible eliminar a todos los miembros de esta especie antes de intentar llevar el cuerpo de Rebeca a la superficie.
Afortunadamente, los Trisirenios tenían una característica innata que no podían cambiar: su naturaleza agresiva. Siempre que detectaban un enemigo, se acercaban sin dudar. Esto permitía usar el terren