—No importa, de todos modos, vine a Mirela solo para relajarme un poco, pero debo decir que te aprecio mucho. Si sale algún proyecto en el futuro, podemos volver a ponernos en contacto.
—Muchas gracias, sin duda alguna aprovecharé la oportunidad de colaborar con usted.
Colgó el celular y Asier suspiró aliviado. Se levantó del suelo y, mirando el mar cubierto por la niebla de lluvia que se extendía más allá del cobertizo de hierba, un ligero suspiro de resignación escapó de sus labios. En ese mom