Simón decidió recoger cuidadoso los fragmentos de la espada y guardarlos en su semi-dimensión. Más adelante, planeaba ofrecerlos en el Altar del Dragón Sagrado para ver cuanta Gracia Divina podría recibir como recompensa.
Aunque con la vasija del dragón su control sobre el dragón Qi se había vuelto más preciso, Simón sabía muy bien que, los enemigos que enfrentaría en el futuro serían mucho más poderosos. En caso de resultar gravemente herido, las píldoras de curación basadas en energía de rayos