—La última vez perdiste, ¿no quieres una revancha?
Miguel, al ver la actitud tan arrogante del hombre, sintió cómo su ira se disparaba. Con una mirada fría, dijo:
—Sube al auto.
Simón y Miguel se subieron enseguida al vehículo, y tan pronto como Miguel comenzó a sacar el auto del estacionamiento, el hombre de la gorra ya había colocado su auto junto a ellos. Bajó la ventana y le hizo un gesto a Miguel para que hablara.
Miguel bajó en ese momento su ventana y preguntó:
—¿Cómo quieres co