El PDV de Emilia
El restaurante es un torbellino de sensaciones. La suave luz de las velas, las conversaciones en voz baja y la intensa mirada de Luca que jamás se aparta de mí. Hablamos de todo y de nada — fragmentos de recuerdos que me faltan, cómo sería nuestra vida en el futuro, su familia. Todo lo que pregunto, él lo responde sin vacilar, sabiendo perfectamente que no podría hacerme daño de ninguna manera.
"Y así fue como te hiciste amiga de Alexandra." Luca se ríe al mencionar su nombre.