Capítulo 33. Sentimientos inesperados.
Alec Tassara.
¡Me dejó hablando solo! Esta belleza de mujer se atrevió a dejarme hablando solo. Nadie, desde que tengo uso de razón, se ha atrevido a darme la espalda y a dejarme hablando solo. ¡Esta mujer será mi perdición!
Acaba de encender una llama que no podrá extinguirse. Y siendo honesto, no quiero que se apague. La veo alejarse de mí a su propio paso, y lo único que quiero es correr hacia ella y abrazarla, suplicarle perdón.
¿Eh? ¿Perdón? ¿Yo? ¿Suplicar? ¡Jamás! Ella será la que me su