Capítulo 31. Camerinos.
¡Diablos! ¡Pero qué rápido es! No puedo creer que me ha tenido las últimas dos horas entrenando MUY duro. Ya decía yo lo mucho que me intrigaba su calidad de entrenamiento, pero ¡Retiro lo dicho! ¡Estas personas están dementes!
Me ha lanzado, me ha golpeado y, como si esto no fuera poco, ¡se ha burlado! Es lógico que a Aika y a mí se nos dificulte atacar en forma de lobo, si ella llegó a mi vida hace casi dos semanas y una de ellas estuve en coma.
El príncipe Alec dice que no debo confiar en