Capítulo 11. La decisión.
Eric Lafallete.
¡Por fin! ¡Isabella admitió que nos ama! Mi corazón no da más de felicidad. Siempre creí que ella era la indicada para mi vida, y tenía razón.
Te doy las gracias, Diosa de la Luna por enviar a mi vida, a la más extraordinaria loba que pudo existir. Juro protegerla, respetarla y amarla para toda la vida, hasta mi último aliento.
Prometo, dar lo mejor de mí, en cada momento. Prometo ser mi mejor versión para estar a la altura de mi bella amada. Espero que la Diosa de la Luna ilumi