~ MAITÊ ~
Después del almuerzo, Marco me invitó a caminar por los olivares que se extendían por toda la propiedad. Era una mañana perfecta en la Toscana: el sol se filtraba suavemente a través de las hojas plateadas de los olivos, creando un juego de luz y sombra en el suelo de tierra apisonada entre las hileras perfectamente alineadas. El aire estaba fresco y limpio, cargado con el aroma característico de los olivos y una brisa suave que hacía que las hojas susurraran melódicamente.
Caminamos