~ MARCO ~
—Tienes que admitir que la propuesta para el mercado asiático fue brillante —dijo Christian, saboreando el vino Bellucci que había servido—. Aunque venga de Bianca.
Observé a mi primo desde el sillón donde estaba sentado en mi departamento en Córdoba. El lugar era discreto pero sofisticado —nada que llamara mucha atención, pero lo suficientemente cómodo para recibir visitas de la familia sin parecer que me estaba escondiendo completamente de la vida social.
—Bianca siempre tuvo buen