~ MAITÊ ~
Estoy envuelta en una bata en la terraza, sosteniendo una copa de vino que apenas toqué, cuando escucho la puerta del chalé abriéndose. El peso de la conversación con Livia todavía presiona mi pecho como un nudo que no logra deshacerse, y por más paradisíaco que sea este lugar, nada parece capaz de aliviar la sensación de que estoy viviendo en una burbuja a punto de estallar.
Es cuando escucho pasos familiares acercándose. Apolo entra al chalé con una energía diferente, casi radiante. Está usando una camisa ligera de lino blanco que realza aún más el bronceado que ganó en este día bajo el sol de las Maldivas, y hay una sonrisa satisfecha en su rostro que indica que su reunión fue exitosa.
—¡Afrodita! —me llama, caminando en mi dirección—. No vas a creer lo que vi cuando... —se detiene cuando me ve—. Oye, ¿qué pasó?
Intento esbozar una sonrisa, pero sé que no logré disimular completamente mi humor.
—Nada —respondo, encogiéndome de hombros—. Solo estaba aquí apreciando el