Guie a Christian hasta un pequeño espacio más reservado, cerca de las ventanas que daban vista al jardín del hotel. Era un rincón pensado para conversaciones privadas entre compradores y representantes, pero en ese momento, servía como nuestro refugio temporal del bullicio del evento.
—Un evento impresionante —comentó, mirando alrededor—. Pero no me sorprende, considerando quién lo organizó.
—Gracias. —Ofrecí una pequeña sonrisa profesional, manteniendo mi postura firme a pesar del torbellino