El regreso a su antigua casa en Manhattan se sintió extraño, como si caminaran por un museo de su propia vida. Después de dejar atrás las calles ruidosas de la ciudad y cruzar el umbral de la propiedad, el interior los recibió con un silencio absoluto, ajeno al caos que los había perseguido durante las últimas horas. Los muebles seguían en su lugar exacto, cubiertos por una fina capa de polvo que delataba el abandono de setecientos días. Había sido un viaje largo y tenso desde Boston, y el agot