Milena se detuvo frente a la puerta del aula unos segundos antes de entrar.
El pasillo aún estaba lleno, voces mezcladas, risas sueltas, pasos apresurados. Pero allí, frente a aquella puerta, el aire parecía demasiado pesado para ignorarlo.
La puerta estaba abierta y había pocos alumnos en el aula. El silencio no fue inmediato. Las conversaciones bajaron de tono. Algunas cesaron del todo. Otras continuaron, a propósito bajas.
Milena entró sintiendo el cuerpo entero reaccionar antes que l