Milena despertó de madrugada y, al girarse, se dio cuenta de que Marcelo no estaba allí. El espacio vacío al lado de la cama parecía más grande de lo que debería. Respiró hondo, intentando ignorar la sensación incómoda que se instalaba en el pecho.
Por más que intentara convencerse de lo contrario, la duda insistía en permanecer. ¿Cuánto tiempo más estaría aún a su lado? Aquella ausencia a su lado no era solo física, era un recordatorio silencioso de que nada allí le pertenecía de verdad.
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