Cuando regresó, ya era de noche. Supo por los empleados que Milena había llegado temprano y se había retirado. Decidió no ir tras ella. Prefirió respetar esa distancia que ella necesitaba. Fue directo a la habitación de invitados.
A la mañana siguiente, Milena despertó con la sensación extraña de no estar sola. Por un segundo, aún somnolienta, giró el rostro esperando encontrar a Marcelo a su lado.
Pero solo había el vacío. La sábana de al lado estaba fría. Ningún señal de que él hubiera pa