—¿Y como me aseguras que me pagaras por este favor?—expuso Ellie sin atreverse a mirarlo, quizás por vergüenza a que pensara que era un arribista o una avariciosa, pero eso era lo que Gil necesitaba, que su codicia la venciera para poder tener mayor control sobre ella.
Ellie no recibió una respuesta inmediata ay en vez de eso, solo escucho los pasos de Gil alejarse fuera del baño y hasta llegar a la habitación.
—Disculpe—expreso para llamar la atención de la vendedora, quien entro sin dudar,