—De acuerdo—dijo Ellie levantándose de su sitio con la intención de volver y recostarse un poco más, aunque se sentía un poco mejor, el cuerpo seguía doliéndole, sobre todo la cintura, sentía punzadas sobre ambos costados, por lo que pensó que ya se había forzado mucho al tener esa extraña aunque interesante conversación con ese hombre llamado Gilbert Goldsmith.
Quería averiguar un poco más de él, saber por qué diablos tenía un departamento tan lujoso en un edificio que no estaba precisamente e