Apenada por lo sucedido, Ellie salió de aquel elegante baño que posiblemente era mucho más bonito que su departamento y claro más grande, pero debido al grosor de la puerta de la habitación de Gilbert, no escucho la conversación, que padre e hijo mantenían en la sala de estar, así que salió sin pensarlo dos veces al ver el dueño de aquel bonito lugar no estaba por los alrededores.
Cuando abrió la puerta sin previo aviso, el señor Goldsmith se volvió hacia la puerta, de la habitación de su hijo,