Al día siguiente Melissa despertó en su cama sola, algo que la confundió un poco mientras ahogaba un bostezo y miraba a todos lados ya que le parecía extraño no ver a Alessandro o a Lottie a su lado.
- Buenos días – saludo Atenea, quien ingresaba a la habitación y vio que su jefa estaba despierta.
- Ah… buenos días – contesto la pelinegra estirándose - oye ¿y ellos?
- Ya salieron – dijo la castaña mientras pasaba a abrir las cortinas para dejar que los rayos del sol iluminaran la habitación.
-