Mientras todos buscaban terminar de quitarse la pintura de sus cuerpos y los sirvientes empezaban los preparativos de la cena.
Justo en esos momentos llego Ricardo, donde paso a ver la habitación de los gemelos arqueando la ceja al ver la peculiar decoración, tras eso fue al estudio con Dante para hablar de ese tema especial y delicado.
- ¿Vino? – le ofreció Dante al tomar asiento junto a él.
- Tú si sabes – habló aceptando una copa mientras se acomodaba en el sillón – bueno Galo, te escuchamos