Le estaban cantando cumpleaños a Victoria, la niña había soplado las velitas y los aplausos llenaron el salón en un sinfín de alegrías.
Mónica la estaba cargando, y le dio un fuerte abrazo al ver que pudo con las velas, aunque seguramente no sabía pedir un deseo todavía.
—Lo hiciste excelente, mi amor —Besó su frente—. Habrá mucho pastel para ti.
—¡Y para mí también! —Elsa alzó la mano, a ella le gustaba comportarse como una niña cuando se trataba de Victoria.
La pequeña aplaudió por su cue