Llegó el día en dónde Mónica decidió ir a conocer a su verdadero padre. Rafael le explicó que la estaría esperando en el restaurante al que fueron, y quedó en llevarla ese día.
—¿Por qué tanto misterio, jefecita? —cuestionó Elsa, frunciendo el ceño.
Ella estaba cargando a la pequeña Victoria para dormirla.
—T-tendré una cita —mintió, en un tartamudeo.
—¡Lo sabía! ¿Ya lo has aceptado?
—Algo así…
Le daba vergüenza hablar del tema de Rafael con la niñera, su corazón siempre empezaba a latir