Los Bustamante estaban siendo presas de un poderoso líder de la mafia, uno que descubrió que ellos le habían arrebatado a su más grande amor…
Marta iba de copiloto, su esposo manejaba. Se habían olvidado de su hija, la tachaban de malagradecida después de todo lo que les hizo pasar.
—¿Por qué no vendemos la mansión? Con eso podremos invertir y mantenernos mejor —sugirió la mujer, con la expresión amarga.
—Cariño, sabes que no podemos. Vender la mansión ya nos dejaría en la ruina —Su esposo l